Cantos de la gaviota cocinera
I. Soy una dama que escupe en la calle. Me visto simple y mi vida es un dechado de justicia. Soy una Activa Yegua de la Noche.Un súcubo que expone la superstición y la enfermedad –todo pensamiento está enfermo–. También padezco de fluctuación crítica y voy de la esquizofrenia a la lepra con la majestad de mis actos y mi rostro tallado en madera de Bebeerú.
II. Soy una dama que frecuenta los gimnasios
–un glúteo atornillado a su lugar es un portal al paraíso-. Soy una Gaviota Cocinera de comportamiento y aspecto inconfundible. Soy audaz cuando la situación lo amerita y se distraen el ancestro. La mutación es mi Oficio y la mudez mi Desafío. Paso mis días yendo del Animal Beta al Omega. Casi nunca me detengo en el Alfa.Tengo problemas con la Realidad y ni siquiera hago solitarios.
III. Soy una dama que cree en el después y sueña con La Estabilidad de la Unión.
Abro la puerta porque llaman pero cada vez son menos las cosas que me interesan.
Aunque lo intento no confío en Las Leyes Naturales. En consecuencia duermo mal. Duermo poco, Montale, y duermo mal.
Duermo mal y no se trata de la pésima calidad del lecho /calidad del hecho/ ni de la escoliosis o los recuerdos. Se trata de este mal de volverse y revolverse en busca de un lugar verdadero.
( de Antología de poesía de la Patagonia , España, 2006) Tomado de revista Resquicios, Argentina. WEnvio Rui Mendes
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